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La magia de los cenotes en Yucatán

junio 27, 2022

Estas vacaciones sumérgete y nada en el paraíso

Siempre que le pregunto a una persona que viene del extranjero por qué decidió venir a Yucatán, ya sea a vacacionar o a quedarse a vivir, recibo dos tipos de respuestas; el primero, como es de esperarse, es sobre los altos índices de seguridad en la entidad. Pero mi respuesta favorita, una que cada vez es más común, es un simple: “vine por los cenotes”. A partir de ahí, observo cómo se iluminan sus ojos cuando me narran lo curiosos que estaban por estas estructuras que atraparon tanto su atención que vinieron desde muy lejos para conocerlas. La mejor parte es cuando empiezan a describir lo maravillados que quedaron cuando finalmente los vieron por primera vez: siempre rebasan toda expectativa.

 

Una maravilla natural

Lo fascinante de los cenotes es que hay algo más bello en ellos que solo lo visualmente aparente. Claro, se ven muy atractivos en las fotografías de Instagram, pero no se trata de un mero paisaje bonito. Los cenotes verdaderamente son magia: son una experiencia, son mitología, historia, un punto de encuentro con el planeta, museos vivientes donde se exhiben las obras de arte de la naturaleza. Encontrarse en uno es encontrar una versión de ti que contempla su existencia como parte de algo más grande: uno se siente pequeño ante la inmensidad de estos sitios subterráneos, pero cuando sales te sientes gigante por poder ser testigo de los procesos de la Tierra. Despiertan curiosidad en nosotros, nuestro sentido de maravilla que ha dormido desde que éramos niños. Son ideales para recargar batería ante la monotonía de la vida, ya que sales inspirado y con algo increíble que contar. 

Sí, el agua cristalina y las caprichosas formas de las milenarias rocas se ven espectaculares juntas, pero para poder experimentar su majestuosidad tienes que estar ahí abajo, sentir el eco que retumba, sentir el contacto del agua fría sobre tu piel que lo pedía a gritos después de estar bajo el característico calor de la península. Es un plan excelente para despejarte o para ir a compartir momentos inolvidables en familia o con amigos.

Importancia para la cultura maya

No son solo un buen antídoto ante la ajetreada vida moderna: son venerados desde tiempos de los mayas. Esta civilización creía que los dioses de la lluvia habitaban ahí; a su vez, constituía para ellos la puerta de entrada al mundo de los muertos: el Xibalbá. Dentro de ellos se han encontrado jade, cobre oro y textiles, que se presume que los nativos utilizaban como ofrendas. 

¿Acaso los culparías por darles semejante importancia? Todas las grandes sociedades antiguas se llegaron a consolidar gracias a sus cuerpos de agua. No habría cultura egipcia sin el río Nilo, Mesopotomia no hubiera llegado lejos sin el Tigris y el Éufrates, y los romanos dominaron el mundo gracias a sus acueductos. La hidrografía de nuestra región, ha de decir verdad, no es muy favorable a primera vista: los ríos y los lagos de volumen importante brillan por su ausencia. Es ahí donde entran los cenotes como parte crucial del auge de la cultura maya; si vas a visitar algún sitio arqueológico que haya servido como asentamiento, seguramente te encontrarás cerca algún cenote ya que por lo regular, construían sus ciudades cerca de ellos. Su nombre es herencia cultural de ellos, ya que viene de su vocablo tz’ onot que signfica “caverna con agua”.

La historia de origen

Pero el aura mística de los cenotes viene desde sus mismos inicios. Y es que su historia de origen es completamente fascinante, ya que está estrechamente ligada con el meteorito que cayó en Chixchulub, mundialmente famoso por ser el que extinguió a los dinosaurios y tres cuartas partes de la vida terrestre. El impacto alteró los sedimentos de caliza bajo la superficie de la tierra, haciéndola más susceptible a la erosión. Esto, junto con la circulación de agua subterránea que desviaba el borde del cráter, creó una corriente más fuerte que deslavó la debilitada caliza. Así, tras miles y miles de años, se creó el anillo de cenotes que conocemos hoy en día. 

Un símbolo yucateco

Finalmente, también tenemos que hablar de ellos como un fenómeno prácticamente endémico de la península de Yucatán, algo que lo coloca como pieza clave de nuestra identidad. Habrá estructuras similares en países como Cuba o Australia, pero en ningún lugar en el mundo con esta magnitud. Se estima que en total, contamos con 9 mil cenotes en la península, un sistema subterráneo irrepetible y completamente único. No encontrarás algo remotamente parecido en ninguna parte del planeta. De esos, casi 900 se encuentran cerca de la ciudad de Mérida, de los cuales muchos están disponibles para visitar, explorar y disfrutar. 

Ahora que conocemos lo valiosos que son, podemos ayudar a preservarlos: si los visitas, es importante recordar llevarse la basura generada, prescindir de las cremas corporales que no sean amigables con el ambiente y acatar las instrucciones del personal en turno. Además, todos podemos contribuir a su conservación exigiendo que las construcciones alrededor tengan estudios de impacto ambiental y sustentabilidad para que no contaminen el agua, tan sagrada para nuestros antepasados. Pero sobre todo, honramos la historia y magia de los cenotes ¡disfrutándolos sanamente! Solo ten cuidado de no ingerir el agua, ya que dice la leyenda que quien beba de ella ¡se enamora de Yucatán y nunca más se va! Y es que los cenotes son solo una parte de la inmensa belleza y riqueza cultural que este estado tiene por ofrecer. 

Posted in Estilo de vida, Turismo
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